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Paloma del Río: “El periodismo deportivo tiene un barniz masculino machista que no termina de quitarse”

La periodista de RTVE repasa con ‘valverdedelcamino’ cómo ha evolucionado su área en televisión desde su llegada a la pública en 1986

Paloma del Río: “El periodismo deportivo tiene un barniz masculino machista que no termina de quitarse”
Paloma del Río. (RTVE)

Cuando se habla de deporte se suele pensar en fútbol, baloncesto o tenis. Pero ¿acaso no existen también otros más minoritarios como la gimnasia o el patinaje? Probablemente al citar a Gervasio Deferr, a Almudena Cid o a Javier Fernández empiece a ubicar. Pero hay muchos más. Lo curioso es que, si lo analiza bien, probablemente estos nombres los haya escuchado desde un mismo registro local, desde una misma locución: la de la veterana periodista de RTVE Paloma del Río. La voz del deporte.

Desde que entrase como becaria en RTVE en 1986 ha cubierto ocho Juegos Olímpicos de verano, seis de invierno, así como más de cien Mundiales y Europeos entre gimnasia, tanto rítmica como artística, y patinaje artístico sobre hielo. Aunque para lograrlo el camino no fuese fácil.

“Nuestros compañeros nos miraban con recelo, a veces con un poquito de menosprecio”

“El periodismo deportivo en 1986 estaba dirigido a los hombres, hecho por hombres, con un lenguaje muy andrógeno y había muy poco espacio para la mujer”, recuerda Paloma del Río en conversación con valverdedelcamino. Por suerte estaba en RTVE, donde pioneras como Mari Carmen Izquierdo abrieron el camino. “Nuestros compañeros nos miraban con recelo, a veces con un poquito de menosprecio, de minusvaloración, nos tenían pensando que no podíamos demostrar estar a su altura”. Sin embargo, respondieron. Del Río, entre ellas. “Tienes que demostrar que están equivocados y la mejor manera es el trabajo”, señala ésta. Eso hizo y sigue haciendo.

Así llegó a los deportes minoritarios, “por el poco interés de mis compañeros de hacerlos”, pero también por gusto. De Olga Viza heredó la gimnasia artística y de María Escario la rítmica. La primera presentaba el Telediario y la segunda Estadio 2, por lo que se consideró que no podían salir a las retransmisiones. “Había una serie de deportes que se quedaban sin voz y me pareció que era el momento de estar ahí y decir ‘me apetece’”. Tres décadas más tarde, continúa.

Acabó en los deportes minoritarios “por el poco interés” de sus compañeros en hacerlos

“Hay algo que desde que empecé he aprendido y es que una transmisión no te la puedes preparar el mismo día, ni el anterior, tiene que ser una cuestión de días porque todos los días pasa algo”, afirma esta periodista, quien tres horas más tarde de esta entrevista arrancó una nueva locución para Teledeporte. Aunque ahora, con internet, lo tiene más fácil. “Antes, cuando viajaba, iba a bibliotecas a comprar libros de patinaje que no encontraba aquí”; ahora, para perfeccionar sus conocimientos, investiga en la red y se vuelve a escuchar las retransmisiones –“por muchas horas que sean”– “porque no es lo mismo estar en la cabina que verlo desde tu casa, y quiero saber cómo hago las retransmisiones como una espectadora más”.

Es cuestión de perfeccionismo y aprendizaje constante. “Soy exigente conmigo misma y he intentado hacer siempre las cosas lo mejor y más honestamente posible, pero si hay algo que se me escapa no tengo ningún problema en pedir perdón en directo”, remacha. Porque Paloma del Río es técnica, es minuciosa con la palabra. Tal y como se evidencia con el deporte.

Paloma del Río en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.
Paloma del Río en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. (Paloma del Río)

Precisamente por eso cuando comenzó su andadura en la gimnasia dio unos cursos de juez “para tener una idea de lo que los jueces estaban buscando en la actuación de una gimnasta y tener la sensación de que podía acercarme a eso que buscaban y acercárselo a la gente desde los micrófonos”. Con esta idea “le dije al presidente que si me permitía apuntarme como oyente y me hice el de chicos, chicas y rítmica”. Pero, si eso hizo para prepararse la gimnasia, ¿qué haría para unos JJ.OO.?

Del Río resopla. En Pekín 2008 fue jefa de redacción del operativo en TVE y en Londres 2012 la editora y encargada de la cobertura. “Es un trabajo intensísimo de un año y además con la presión final de que hay deportes que prácticamente los sorteos se hacen dos semanas antes”. Tienen que tener todo cubierto: “Para Tokio hay 158 deportistas [españoles] clasificados en el momento de la entrevista], de aquí a ocho meses pueden haber muchos más, y tienes que saber dónde están y que haya un redactor pendiente de esa competición”.

“Un JJ.OO. es la cobertura más importante a la que un periodista deportivo debe aspirar”

Por todo ello no es de extrañar que lo considere como el evento deportivo más complejo de preparar. “Es la cobertura más importante a la que un periodista deportivo debe aspirar: una final de una Copa del Mundo de fútbol y unos Juegos Olímpicos”. A ella el fútbol no le interesa mucho, pero de estos segundos ya acumula 14. Y da igual los que pasen, se sigue emocionando con el himno como el primer día.

“Lloro por sistema, me emociona esa parte romántica de unos Juegos Olímpicos que deja a un lado la empresa y todo lo que hacen los deportistas, o seo me creo en ese momento”. Es por ello que la incertidumbre de que TVE no vaya a ofrecer Tokio 2020 le preocupa.

En duelo por los JJ.OO.

La corporativa pública necesita unos presupuestos adicionales de entre 50 y 60 millones de euros para poder comprar los JJ.OO. a Discovery Communications, quienes tienen los derechos. Sin embargo, al mantenerse con las cuentas aprobadas en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en 2018, y pese a la promesa política de que se concederá esta cantidad extra a RTVE para poder ofrecerlos en abierto, Del Río es escéptica.

“Lo han dicho pero yo quiero verlo. Yo ya hice mi duelo personal cuando Discovery compró los paquetes para emitirlo en Eurosport”, señala. En aquel momento “me despedí de los JJ.OO. y no me quiero creer que vayamos a darlos, más que nada por mi propio sufrimiento”. Ya vivió los de invierno de 2018 en Pyongyang desde su casa, y no se quiere “hacer ilusiones” para los próximos estivales. Además, hay dos cuestiones adicionales. La primera es qué deportes se comprarán, si los potentes como el atletismo, la natación o el baloncesto, y luego saber desde dónde lo harían.

La Ley de Financiación en RTVE, clave

El motivo es que con la nueva Ley de Financiación de RTVE, en vigor desde el 1 de enero de 2010 y que supuso la supresión de la publicidad en la corporativa, la mayoría de retransmisiones se hacen desde Torrespaña. Ya no se viaja. “En ese momento se cambió la forma de hacer televisión” porque, insiste, “esa ley nunca se cumplió por mucho que dijeran”. “Cuando ganó el PP [en las elecciones del 20 de noviembre de 2011], en el primer Consejo de Ministros de 2012 hicieron que de esos 550 millones nos quitasen 200 y en los siguientes PGE otros 60. Pasamos de 550 a 290 y eso afecta a deportes, a programas, contenidos y viajes que antes hacíamos de manera regular y que desde entonces dejamos de hacer”. De hecho, remacha, “en estos diez años desde el cambio de la financiación yo he hecho seis retransmisiones fuera de Torrespaña”.

“Antes viajaba y hacía casi todos los Campeonatos de Europa in situ y el Mundial dependiendo de dónde fuera in situ o aquí”, recuerda del Río ante una situación que le da especialmente pena por la falta de información de contexto que no puede recabar. “Por ejemplo, desde aquí yo no puedo ver los entrenamientos y dejas de recibir una cantidad de información que luego no puedes llevar a las retransmisiones”.

Paloma del Río durante los Juegos Olímpicos de Río' 16.
Paloma del Río durante los Juegos Olímpicos de Río' 16. (Paloma del Río)

Antes “miraba la competición en vivo” porque “no es la misma sensación, a televisión te lo acerca”. Por eso, apunta la periodista, “la sensación la miraba en directo y luego cuando paraban los jueces para hacer la valoración miraba la televisión porque con las repeticiones podía ver los detalles que desde la posición de comentarista, por la distancia, no podía”. Ahora eso es historia. Y no cree que la situación cambie. “Lo primero es que haya Gobierno y que se retome la elección de un Consejo de Administración porque no se puede estar en una empresa de esta categoría sin un Consejo de Administración”.

Del Río considera que muchas cosas tienen que cambiar, como en el deporte. “A mí me choca” que no haya mujeres narrando, locutando, partidos de fútbol más allá de las periodistas en zona mixta o a pie de campo. “Siempre son hombres, incluso en deportes femeninos, y eso es raro. ¿Por qué un hombre puede entrenar a un equipo femenino de lo que sea pero una mujer no a uno masculino? Lo que hizo Conchita Martínez [como capitana del equipo masculino de Copa Davis] fue una cosa puntera”. Pero no se suele dar.

“El periodismo deportivo tiene un barniz masculino machista”

Ocurre lo mismo en el periodismo deportivo. “Es que tiene un matiz, un barniz masculino machista que no termina de quitarse”, explica. Especialmente en fútbol, donde “todavía les falta por romper ese esquema de que las mujeres hablando de fútbol…”. Se ve en las tertulias, donde la proporcionalidad de periodistas femeninas y masculinos es desequilibrada. Aunque este tipo de espacios, las tertulias, para Del Río, son otro cantar. Igual que las noticias deportivas en telediarios abarcando que un determinado futbolista se ha cambiado el peinado.

“Me cabreo porque me parece que eso es una anécdota que no tiene ningún rango de noticia y que esos 40 segundos, que se utilizan para decir semejante cosa, se podrían utilizar para promover un deporte minoritario que necesita mucha proyección”. En este punto alude a los jefes del área de deportes de los informativos y a dos figuras, Raquel González y Rosana Romero, con quienes “la presencia de la mujer se ha proyectado mucho más y dejando el anecdotario para los programas de entretenimiento, no para un informativo”.

“He visto a federaciones vendiendo el deporte masculino, pero no el femenino porque era menor”

Pero muchas veces, argumenta, desde las propias federaciones no dan su lado a torcer: “He visto venir aquí a federaciones vendiendo el deporte masculino de su federación pero no el femenino porque ‘uf, eso es una cosa menor’”. Por eso “si desde las propias federaciones parten de una desigualdad a la hora de tratar a las mujeres y a los hombres mal vamos”. Al final, señala, todo reside en una serie de figuras puntuales “que luchan contra viento y marea para poder dar visibilidad al deporte femenino y que luego no les pidan responsabilidades a las deportistas femeninas cuando llegan los JJ.OO. porque durante los otros tres años no les han hecho ni caso”.

En ese punto entra su gran lucha: la visibilidad de estos aspectos. “Yo lo comparo con un tractor que va por una cuesta arriba despacito. A veces me dan ganas de mandarlo a la mierda y decir ‘que lo haga otro’, pero es que el tractor se va a parar y no se va a quedar donde estaba. Va a retroceder y me da rabia porque es verdad que hemos avanzado”. Por eso mantiene la esperanza de que “siempre habrá alguien que se indigne”. Y sentencia: “Igual que yo tomé el relevo de otras personas, que venga alguien por detrás con la disconformidad que siempre he tenido en este asunto y que tire del carro también”. Que tire del tractor, de su pequeño gran tractor.