Visados falsos

Las irregularidades de Monasterio como arquitecta se sucedieron hasta 2016

Más Madrid presenta una denuncia ante la Fiscalía por falsedad documental

Las irregularidades de Monasterio como arquitecta se sucedieron hasta 2016
La presidenta de Vox Madrid, Rocio Monasterio. (Eduardo Parra / EP)

El futuro de Rocío Monasterio se ha comprometido un poco más, si cabe, en este inicio de 2020 al conocerse que la líder de Vox en Madrid no solo utilizó un falso visado del Colegio de Aparejadores de manera puntual en los planos de la obra de un loft de 2005, sino que siguió usando ese sello en más trámites hasta 2016. Este detalle, adelantado por ‘El País’, implica que la comisión del hipotético delito de falsificación en documento público no habría prescrito.

Esta situación ha acelerado la respuesta de Más Madrid cuyos concejales Marta Higueras, Rita Maestre y José Manuel Calvo tienen previsto formalizar este viernes la denuncia de Monasterio ante la Fiscalía Provincial.

Más Madrid ya denunció en noviembre pasado a Monasterio ante el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, que mantiene abierta una investigación por los presuntos delitos de intrusismo profesional cometidos entre 2000 y 2009.

En esos años, según Más Madrid, la diputada “no tenía aún titulación” y, sin embargo, “estuvo ejerciendo o realizando actividades relacionadas con la profesión de arquitecto”.

Una cascada de denuncias

A eso se suman las posibles irregularidades derivadas de la venta de algunos proyectos realizados en inmuebles industriales sin que hubiera licencia de obra ni cédula de habitabilidad, además de otras irregularidades en su propio domicilio. Entre otros, el matrimonio Espinosa de los Monteros - Monasterio medió en la compraventa de tres lofts construidos en una antigua fábrica de pan de la calle Villafranca, en el barrio de Salamanca, muy cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas y reformados por la propia Monasterio -arquitecta de profesión- con el fin de transformar la antigua tahona (que posteriormente fue un taller de coches) en tres viviendas.

De acuerdo con el relato de los actuales propietarios -que aseguran que pagaron en 2004 más de medio millón de euros por cada inmueble- Espinosa y Monasterio les aseguraron que harían valer sus contactos en el Ayuntamiento para conseguir una licencia de habitabilidad del edificio que “nunca llegó, ni siquiera se tramitó”.

Los afectados, además, se quejan de que se sintieron “engañados” porque hasta el día de la firma de las escrituras no descubrieron que los hoy dirigentes de Vox no eran los dueños de la nave, sino simples intermediarios, y que al firmar la compra los nuevos propietarios se convertían en promotores de la obra de reforma. ”Luego los sobrecostes, la paralización que hubo de la obra, todo recayó sobre nosotros, los compradores”, se quejan al periódico, y aseguran que diez años después de la compra descubrieron que no había licencia de habitabilidad.

Por otro lado, Ecologistas en Acción ha solicitado al Ayuntamiento de Madrid la personación en los expedientes de legalización del chalé del matrimonio alegando que la Ley de Procedimiento Administrativo permite la personación en expedientes en tramitación a asociaciones que sean titulares de intereses legítimos colectivos, como es el caso de Ecologistas en Acción Madrid.

A pesar de todas las irregularidades trascendidas, el Ayuntamiento de Madrid aún no se ha pronunciado y afirma que investigar el caso “no entra en sus atribuciones”.

No se licenció hasta 2009

En su perfil público de Twitter se define como “constructora de ideas y realidades”. Una definición en la que ha obviado añadir “…y de medias verdades”. Porque Rocío Monasterio ha dado tantas versiones de su currículum que ya cuesta diferenciar la realidad de la ficción creada por ella misma. Hasta el punto de que la hoy diputada de Vox en la Asamblea de Madrid se hizo pasar por arquitecta cuando todavía no tenía el título, según ha trascendido en las últimas semanas. Ella asegura “no recordar si en el año 2003 era ya arquitecta o no”, pero así lo hacía figurar en los proyectos que tramitaba desde su estudio profesional. En realidad, no fue hasta el 2009 que se licenció por la Universidad Politécnica de Madrid.

En esos años, según Más Madrid, la diputada “no tenía aún titulación”