Economía digital

Damm: radiografía de una externalización

El grupo cervecero ha contratado su informática a Fujitsu a través de un modelo de pago por uso

Damm: radiografía de una externalización
Imagen de archivo de un centro logístico de Damm (Archivo)

En algún momento, toda empresa acaba preguntándose por lo que hay detrás de la transformación digital. Así fue como la alta dirección del Grupo Damm tomó conciencia de la necesidad de dotarse de un nuevo entorno de tecnología más ágil y escalable. Lo que llevó a replantearse desde la base la propiedad de sus sistemas de información. Al final, se decantó en favor de la externalización de sus centros de datos y los servicios que conllevan.

Pero externalizar implica, entre otros fundamentos, la métrica del coste total de propiedad (TCO, en su sigla inglesa). No iba a ser un contrato clásico de outsourcing sino un nuevo modelo, basado en el pago por uso: “Si algo no se necesita, se apaga, si vuelve a ser necesario se reactiva”, sintetiza Nicolas Cosqueric, CIO (director de informática y sistemas) del grupo Damm.

En el 2017 transfirió los servicios de IT a Fujitsu, adjudicataria de un contrato por cinco años

Consecuencia: desde hace dos años, Damm ya no es dueña de sus activos informáticos. En el 2017 los transfirió a Fujitsu, que resultó adjudicataria de un contrato por cinco años. ¿Dónde está la ventaja del nuevo modelo? Lo dice Cosqueric: “Puedo tener de inmediato la capacidad para llevar adelante un proyecto, algo que en un régimen de propiedad implicaba comprar un activo, procesos administrativos, además de su validación e instalación… tres meses como mínimo, sin contar retrasos (…)”.

De la infraestructura precedente sólo se conserva internamente lo imprescindible, sobre todo en la parte industrial. “La tecnología actual no te permite tener muchos elementos de IT fuera de la planta, básicamente por limitaciones de latencia”, admite. Pero de gestionar esa infraestructura también se ocupa Fujitsu, dejando al cliente un margen de soberanía que se centra en el desarrollo e implementación de las aplicaciones; “para Damm es vital guardar para sí el conocimiento adquirido; es el único modo de gestionar bien la relación con tus proveedores”.

Nicolas Consqueric, director de sistemas de información de Damm
Nicolas Consqueric, director de sistemas de información de Damm

La externalización no consiste en quitarse de en medio ni en ocuparte de tus zapatos. En cierto modo, sería al revés: obliga a seguir rigurosos mecanismos de gobernanza que, en su caso, “se ejercen a través de un equipo de gestores a cargo de cada servicio, en diálogo permanente con sus homólogos en Fujitsu”. Pero las soluciones que ejecuta (o propone) el proveedor, las decide siempre el cliente.

Superficialmente, la externalización, con su masiva amortización de activos, debería favorecer el tránsito hacia el modelo cloud. Según Cosqueric, “no nos interesa ir a la nube porque sí; en realidad, ya tenemos nuestra nube privada gestionada por Fujitsu, en la que están disponibles todas las aplicaciones”. Transcurridos dos de los cinco años pactados, Cosqueric hace notar que “al apalancarnos en un proveedor global, disfrutamos de su conocimiento continuo de la evolución tecnológica”.

Retos

El objetivo es vender mejor, por ejemplo llegando antes al punto de venta

¿Se ha ganado competitividad con esta fórmula? Cosqueric invierte la pregunta: “si no lo hubiéramos hecho, estaríamos en desventaja competitiva. ¿Vendemos más? No es así de tangible: el objetivo no es vender más sino vender mejor, y puedes conseguirlo llegando antes al punto de venta (…)”.

Detalle de una cadena productiva de Damm
Detalle de una cadena productiva de Damm (Estrella Damm)

Como ejemplo de proyectos acometidos bajo esta fórmula, Cosqueric enuncia dos. La conversión de todo el software de SAP, columna vertebral de las aplicaciones, pasándolo a SAP HANA: “como lo preparamos muy bien con Fujitsu, pudimos ejecutarla en un big bang de fin de semana”. El otro ejemplo es la conversión de todos los puestos de trabajo a Windows 10 con Office 365, “no por un prurito de actualidad tecnológico, sino para que los empleados de Damm puedan trabajar con la misma flexibilidad en Barcelona o en Shanghai”.

Damm exporta a 80 países, pero afronta otros elementos de complejidad, además de la geografía: las IT de Damm dan servicio a 14 sedes productivas, almacenes múltiples y a una intensa cadena logística. Además, controla la cadena Rodilla y gestiona su filial logística Alfil.