Rally Dakar | Perfil del ganador

Carlos Sainz: el Dakar no es lugar para viejos

El piloto madrileño amplía su leyenda al conquistar con 57 años una de las pruebas más duras del automovilismo

Carlos Sainz: el Dakar no es lugar para viejos
Carlos Sainz (FRANCK FIFE / AFP)

Carlos Sainz Cenamor (Madrid, 12 de abril de 1962), con 57 años, hace bueno el tópico de que los viejos rockeros nunca mueren. Con una hernia de disco, el tendón de Aquiles reconstruido y el hombro fastidiado, el piloto eterno nunca tiene suficiente. Ha competido en su 13.º Dakar (el primero fue en el 2006, el penúltimo africano) y se ha llevado ya tres tuaregs (2010, 2018, 2020), además del podio del 2011 (fue 3.º). Todos los éxitos, junto a Lucas Cruz, su copiloto fiel, que le birló a Nani Roma en el 2010.

Propósito cumplido

Sainz se había propuesto “llevar el récord de ganador más veterano dos años más arriba”, a los 57, y lo ha hecho realidad

¿Qué mueve a un piloto de 57 años a seguir compitiendo, a entrenarse a fondo, a jugarse la vida en una carrera que no es un paseo? La pasión. Él mismo lo explicaba antes de viajar hacia Arabia Saudí, un día gélido de diciembre en Madrid: “Soy el más veterano en haber ganado la carrera, y me gustaría llevar ese récord dos años más arriba, si lo gané con 55, me gustaría hacerlo con 57. La motivación sigue intacta, el día que Lucas Cruz piense que no podemos ganar que sea el primero en decírmelo. La motivación la tengo por la pasión que siento por las carreras, sigo viviendo cada test, para preparación, cada momento”.

A Carlos Sainz la aventura del Dakar le llegó ya maduro, con 43 años (en el 2006), pero cuando todavía estaba con el volante y el asiento caliente: hacía poco más de un año que se había retirado del Mundial de rallies WRC, que había ganado dos veces (1990 y 1992), y se le había resistido un par de veces más en episodios que han quedado en la memoria colectiva:el Mundial 1994 del “La cagamos, Luis”, y el del 98 del “Trata de arrancarlo”, de Luis Moya .

El motor de Sainz

La motivación sigue intacta. La tengo por la pasión que siento por las carreras, sigo viviendo cada test, para preparación, cada momento”

Pareció en aquel primer Dakar del 2006 con Volkswagen que la aventura africana le podía venir un poco grande al Matador, muy rápido, pero poco navegador: quedó 11.º con el VW Tuareg, aunque ganó 4 etapas, señal de que no iba tan mal. En el 2007 repitió la incursión en el desierto africano –la última visita al continente negro–, y Sainz logró acabar 9.º de la general por culpa de problemas mecánicos, con 5 triunfos parciales.

Tras la suspensión de la edición del 2008 por la amenaza terrorista en el Sahel, el Rally Dakar se mudó a Sudamérica en el 2009. Como calentamiento, Sainz gana el Rally de Europa Central y queda 2.º en el PAX Rally de Portugal, ambos de las Dakar Series. Pero al llegar al Dakar sudamericano, pareció volver el gafe de antaño: después de ir liderando con autoridad, tras ganar 6 de las 10 primeras etapas y acumular 27 minutos de ventaja, sufrió un accidente a falta de tres días al caer por un barranco de 4 metros por un error de señalización.

Regresó con más fuerza en el 2010, con nuevo copiloto: Lucas Cruz tomaba el relevo de Michel Périn, con quien no acababa de sintonizar. Con su pareja de Caldes de Montbui fue mano de santo: primer Dakar juntos, primer triunfo. Se convertía así en el primer español en ganar el Dakar en coches. Lo hizo por delante de su entonces compañero de equipo Nasser Al Attiyah, al que sacó sólo 2m12s, la diferencia más pequeña en la historia del rally.

La falacia del ‘gafe’

Lo que más me gusta de Carlos es la determinación que tiene. Lleva más de 40 años compitiendo al máximo nivel con buenos resultados. No hay muchos deportistas en el mundo que puedan decir eso; por lo tanto es una persona tremendamente afortunada”

El triunfo demostraba –a quien todavía lo creyese– que Sainz no era un gafe. Luis Moya, su copiloto durante 15 años en los rallies, lo tenía claro: “En absoluto tiene mala suerte. ¿Quién le iba a decir a Carlos cuando empezó que iba a ser campeón de España de squash, campeón del mundo de rallies dos veces, ganador del Dakar…? Hay pilotos que han corrido el Mundial de rallies muchos años y no han ganado nada. Como Marku Allen. Lo que más me gusta de Carlos es la determinación que tiene. Lleva más de 40 años compitiendo al máximo nivel con buenos resultados. No hay muchos deportistas en el mundo que puedan decir eso; empezó con 17 años y ahora con 57 sigue yendo al Dakar y es uno de los favoritos para ganarlo –comentaba antes de comenzar el rally–. Y se ha ganado la vida haciendo lo que le gusta, por lo tanto es una persona tremendamente afortunada”.

Carlos Sainz con su Mini
Carlos Sainz con su Mini (ANDRE PAIN / EFE)

En el Dakar 2011 Sainz y Cruz rozaron el triunfo. Fueron terceros, llegaron a ser líderes hasta la 7.ª etapa, pero un accidente en la etapa 11 les hizo romper la suspensión delantera tras caer en un socavón. Fue el inicio de un lustro verdaderamente negro, que hizo revivir la fama de gafe: del 2013 al 2017 Sainz enlazó cinco abandonos en el Dakar: problemas mecánicos, un accidente con doble vuelta de campana, una avería en la carcasa del cambio y otro aparatoso accidente dejaron al madrileño fuera de juego.

El éxito regresó en el 2018, de nuevo con Lucas Cruz, y al volante de un poderoso Peugeot 3008 DKR, con 43 minutos de ventaja sobre Al Attiyah. Sainz se convertía en el ganador más veterano del Dakar, a sus 55 años, y ocho después de su primer triunfo.

Tras un Dakar 2019 en el que se estrenaba con Mini y estuvo negado (13.º, por una avería en la 3.ª etapa que le dejó tirado 3 horas), Carlos y Lucas volvían con ganas renovadas en este primer Dakar en Arabia Saudí, con la rivalidad concentrada en los Toyota. Su Mini de dos ruedas motrices podían competir con los buggies de Toyota en fiabilidad. “Es el año de capitalizar el trabajo hecho y poder presentar batalla a Toyota. Se ha trabajado en el peso, se han ganado unos cuantos kilos (el peso mínimo es más bajo que los 4x4), y vamos a poder explotar mejor la ventaja del peso”, decía. El madrileño ha ganado cuatro etapas y ha sido líder, de manera continuada, desde la tercera especial, manteniendo siempre a raya a sus dos máximos rivales, Al Attiyah y Peterhansel, a quienes les une una sólida relación de amistad y respeto.