Futuro azulgrana

Ante la deriva de las expectativas del equipo, la junta del Barcelona ha decidido relevar de su cargo a Ernesto Valverde. Un hombre honrado, trabajador, pero que desde la derrota y eliminación de la Champions en Roma no ha sabido dar la suficiente estima y exigencia a sus jugadores como para seguir siendo el equipo ganador de hace años. Ese equipo donde los rivales saltaban al terreno de juego pensando más en que la derrota no fuese aplastante tanto en marcador como en imagen, en vez de soñar con la posibilidad de obtener un empate o una victoria.

El mundo del fútbol en muchas ocasiones valora la competitividad de su plantilla recordando la versión más positiva de sus jugadores. Y es evidente que si tú decides valorar a los jugadores del Barcelona a través de su mejor versión en una temporada u otra y sumas cada individualidad sale un auténtico candidato a ganar la Champions. Pero si por el contrario mantienes la cabeza fría y haces una valoración global a través de la capacidad actual y lo comparas con la capacidad actual de los auténticos candidatos a la Champions, te das cuenta de cuál es el nivel real.

Si haces un análisis de la actual capacidad de los jugadores y lo comparas con los candidatos a la Champions ves el nivel real

Si, además, el Barcelona ya no tiene ni los arrestos de jugar el partido en campo contrario, los rivales han desarrollado sistemas que se muestran eficaces para disminuir la eficacia del juego azulgrana y los equipos contrarios ansían jugar contra ellos porque puede ser un partido donde lucirse en vez de salir ridiculizados, se empieza a cocinar un futuro poco interesante para los seguidores azulgrana.

¿Es el culpable Ernesto Valverde de esta situación? Pues de salida podríamos decir que sí, ya que él es el comandante y en sus manos debería estar la potestad de, si hay miembros de la plantilla que ya no son capaces de mostrar el máximo rendimiento, sustituirlos. Si los megacracks deciden tomarse ciertas libertades que los alejan de la excelencia y él no corta de raíz esta situación, pues también es el culpable. ¿Pero es posible hacer todo esto en un club que, por mucho que te digan, es incapaz de vivir segundo o tercero a varios puntos del líder?

El Barcelona necesita una reinvención en todas sus áreas. Empezando por el estilo, dotándolo de un nuevo ritmo que no tiene porque disminuye su plasticidad. Y siguiendo por la presencia de jugadores competitivos, ambiciosos y con carácter para que las pequeñas travesías del desierto que debes pasar en cualquier reinvención no disminuyan tu capacidad mental. ¿Todo esto se puede conseguir con la simple presencia de un entrenador nuevo? Podría responderles pero creo que todos ustedes ya se han formado una respuesta. Queda mucho por hacer.